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Testimonio de la Experiencia Acton University 2013
Fecha : 2013-08-06

 

A un mes de Acton U

Este año tuve nuevamente la oportunidad de asistir al Acton University. El año pasado, había llegado a Grand Rapids sin mucha claridad de a dónde iba, eso hacía que mis expectativas tampoco fuesen claras. Cuatro días después estaba volviendo a Bs As con la certeza de que borrosas o no, la realidad había superado aquellas expectativas y por un amplio margen.

Acton fue una de esas experiencias en las que en uno se mezcla el asombro por la novedad jugosa y la admiración por las grandes ideas de siempre. Y todo esto en un marco inmejorable: centenares de personas de todos los puntos del globo reunidos en un evento con una organización que dejaba a uno pasmado.

Así fue como me encontré en enero de 2013 llenando nuevamente la aplicación para Acton U y en Junio viajando nuevamente para allí. Esta vez mis expectativas estaban claras, esperaba una experiencia magnífica cómo la que me había regalado la gente de Acton el año pasado. Pero en el fondo sabía que corría un riesgo similar al de aquel al que le recomiendan tanto una película que cuando la ve no encuentra todo lo que esperaba de ella.  Así llegué, y así Acton se ocupó nuevamente de enmarcarme en una experiencia fuera de serie.

Se trató muchas veces de los mismos profesores, pero con enfoques distintos, dando nuevas miradas a problemas de siempre, no pensando desde ideologías fundadas en una simpleza axiomática que desoye la frondoza realidad sino desde el mundo mismo. Se trató de gente de todos los rincones que estaba dispuesta a la conversación sincera de quién no está detrás de objetivos de networking sino de la verdad. Se trató de argentinos con los que uno se encuentra mirando con ojos refrescados la profunda problemática nacional.

A fin de cuentas, se trató de una experiencia que lo obliga a uno a detener la marcha, mirar el mapa y reemprender el camino a destino. Fundamental tarea para nosotros los argentinos que muchas veces nos encontramos caminando con zapatos extraños sin saber bien a dónde.

 

Jaime M. Grondona

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